El 98% de las explotaciones ganaderas españolas ya usa alguna herramienta digital, pero solo la mitad la usa para monitorizar la alimentación y apenas 3 de cada 10 para vigilar el bienestar animal, según el primer diagnóstico oficial comparado del MAPA (junio 2026). Te explicamos qué es Granxal, qué
En junio de 2026, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) presentó el primer gran diagnóstico comparado de la digitalización del campo español: una encuesta a 3.434 explotaciones e industrias —591 de ellas ganaderas— que mide, por primera vez de forma homogénea, cómo ha cambiado el uso de la tecnología entre 2022 y 2025. El titular suena a éxito casi completo: el 98% de las explotaciones ganaderas ya usa al menos una herramienta digital. Pero basta leer dos líneas más abajo para encontrar el dato que de verdad importa para el día a día de una granja: solo cerca de la mitad usa esa tecnología para algo tan básico como monitorizar la alimentación de los animales, y apenas tres de cada diez la usa para vigilar su bienestar o su estado de salud.
Esa distancia —entre "tener algo digital" y "tener algo digital que de verdad gestione la explotación"— es el hueco en el que se mueven plataformas como Granxal. No es una curiosidad estadística: con el cuaderno de campo digital, el registro de tratamientos veterinarios, las notificaciones al SITRAN y el plan de bienestar animal convirtiéndose uno tras otro en obligaciones con fecha, lo que hasta hace poco era "tener el móvil a mano" empieza a no ser suficiente para cumplir con lo que exige la normativa en 2026.
El primer diagnóstico oficial de la ganadería digital española
El informe, titulado «Evolución de la transformación digital del sector agroalimentario español: diagnóstico 2022-2025», lo elabora el Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario —una iniciativa conjunta del MAPA y Cajamar— y lo presentó, el 19 de junio de 2026, Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación. Es la primera vez que compara los mismos indicadores en dos momentos distintos, lo que permite ver no solo una foto fija, sino una tendencia:
| Indicador (ganadería) | 2022 | 2025 |
|---|---|---|
| Interés en implementar nuevas tecnologías | 63,5% | 87,1% |
| Explotaciones sin ninguna tarea automatizada | 26,6% | ≈11,0% |
| Uso de al menos una herramienta digital | — | 98,0% |
| Conectividad a internet | — | 95,1% |
| Cobertura de fibra óptica | — | 64,9% |
| Cobertura 5G alcanzada | — | 37,2% |
Fuente: Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario (MAPA–Cajamar), diagnóstico 2022-2025, presentado el 19 de junio de 2026. Muestra: 591 cuestionarios válidos en ganadería, nivel de confianza del 95% y error máximo del 5%.
García Bernal puso cifras concretas al tipo de uso que se está haciendo de esa tecnología:
«Cerca de la mitad de las explotaciones utiliza soluciones digitales para monitorizar la alimentación de los animales, mientras que tres de cada diez las emplea para evaluar su bienestar animal y estado de salud.» — Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, presentación del diagnóstico 2022-2025, 19 de junio de 2026.
El mismo informe añade que el 85% de los profesionales de ganadería usa el teléfono móvil como principal vía de acceso a la digitalización —muy por delante del ordenador o la tablet— y que más de siete de cada diez han recibido formación digital en los últimos tres años. El móvil, en otras palabras, ya ganó la batalla de la conectividad. La pregunta que deja abierta el informe es qué se hace con él: si sirve solo para llamar al veterinario y mirar el tiempo, o si está conectado a un sistema que registra, ordena y recupera los datos de la explotación cuando hacen falta.
Lo que decía el diagnóstico anterior: automatización sí, software de gestión todavía no tanto
Un estudio previo, «Estado de la transformación digital de la ganadería española» (Castillo Díaz, Blaas Nacle y Lainez Andrés; Cajamar y MAPA, 2024), ya apuntaba en la misma dirección con otro ángulo: el 73,3% de las instalaciones ganaderas recogía entonces algún dato de su actividad, y cerca del 75% tenía alguna tarea automatizada. Pero, dentro de esa automatización, la foto era desigual. Los sensores de temperatura (56,2%) y humedad (43,8%) estaban relativamente extendidos; el software específico para identificación animal, mucho menos —España superaba el 11%, frente a una media europea por debajo del 5%, pero seguía siendo una minoría—. Y la captura manual de datos, con cuaderno o con el móvil a modo de bloc de notas, seguía liderando la recogida de información en torno al 40% de los casos.
El mismo estudio recogía un dato que explica por qué no es solo una cuestión de presupuesto o de edad del titular: el 92,2% de los ganaderos encuestados quería automatizar o robotizar alguna tarea repetitiva de su explotación. El interés existe, y es mayoritario. Lo que ha ido cambiando entre 2022 y 2025, según el diagnóstico más reciente, es la proporción de explotaciones que pasa de querer hacerlo a tenerlo efectivamente implantado.
Qué es Granxal y qué hueco de esos cubre
Granxal es un software de gestión ganadera en la nube, pensado para explotaciones españolas, que organiza en un único sitio la información que hoy muchas granjas siguen repartiendo entre papel, hojas de cálculo y memoria del titular. No sustituye al veterinario ni a la administración, pero centraliza lo que unos y otra piden constantemente: el histórico de cada animal, cuándo parió, qué tratamiento recibió y cuándo, qué movimientos ha tenido y qué datos hay que declarar para la Solicitud Única de la PAC. En la práctica se organiza en módulos que corresponden a las tareas que más tiempo administrativo consumen en una explotación:
- Animales: registro, identificación y censo de la cabaña, con el histórico de cada ejemplar en un único perfil.
- Partos: registro de nacimientos y alertas para no perder de vista fechas clave de manejo reproductivo.
- Movimientos: entradas y salidas de animales, pensado para que notificar al SITRAN no implique rehacer el dato dos veces.
- Sanidad: libro de tratamientos veterinarios y vacunaciones, con los plazos que exige la normativa de registro.
- Alimentación: control de raciones y costes asociados a la alimentación del ganado.
- Reproducción: cubriciones, gestaciones y planificación del calendario reproductivo.
- Informes: generación de los documentos que puede pedir una inspección o el propio veterinario de explotación.
- PAC: los datos de la explotación organizados de cara a la Solicitud Única, en lugar de reconstruirlos cada campaña desde cero.
Ese mapa de módulos no es casualidad: coincide, casi punto por punto, con las obligaciones que han ido entrando en vigor entre 2025 y 2026 —bioseguridad y registro en granjas bovinas desde el 1 de enero de 2026, cuaderno de campo digital, registro de tratamientos veterinarios, identificación electrónica— y con los datos que cualquier explotación necesita tener a mano antes del 30 de abril, cuando se presenta la Solicitud Única de la PAC.
Letra pequeña: lo que ningún software resuelve por sí solo
Dicho lo anterior, conviene ser honesto sobre los límites. Ni Granxal ni ninguna otra herramienta de gestión convierte automáticamente una explotación en una granja "digitalizada" solo por instalarla. Tres matices que conviene tener en cuenta antes de dar el paso:
- La conectividad rural todavía es desigual. El propio diagnóstico del MAPA sitúa la cobertura de 5G en ganadería en el 37,2% y la de fibra óptica en el 64,9%. Son cifras en claro ascenso, pero significan que una parte nada despreciable de explotaciones —sobre todo en zonas de montaña o muy dispersas— todavía trabaja con conexiones limitadas, lo que condiciona qué tipo de herramienta digital funciona bien de verdad en el día a día.
- El software ordena los datos; no los genera solo. Un sistema de gestión es tan útil como la disciplina con la que se introduce la información. Si el registro de tratamientos o de movimientos se sigue anotando "para más tarde" en un papel y se traslada al software con retraso, se pierde la mayor parte de la ventaja: la de tener el dato disponible en el momento en que lo pide una inspección o una notificación con plazo.
- Hay una ayuda pública que muchos ganaderos desconocen, pero que ahora mismo no tiene convocatoria abierta. El Kit Digital —el programa estatal de ayudas a la digitalización de autónomos y pymes, con hasta 3.000 € para el segmento de 0 a 3 empleados y hasta 6.000 € para el de 3 a 10— incluye entre sus categorías la de "gestión de procesos", en la que puede encajar un software de gestión de este tipo. Según el propio diagnóstico del MAPA, cerca del 79% de los ganaderos conoce el programa y alrededor del 60% ha llegado a solicitarlo. Pero a fecha de esta publicación (inicios de octubre de 2026) no hay una convocatoria activa: antes de dar por hecho que esa ayuda está disponible, conviene comprobarlo en el portal Acelera Pyme.
Cómo valorar si te compensa dar el paso ahora
No existe una fórmula única que sirva igual para una explotación de 40 vacas de leche en zona de montaña que para una ganadería extensiva de 300 cabezas en dehesa: el tamaño, la mano de obra disponible y el tipo de producción cambian mucho la ecuación. Como guía de referencia, antes de decidir conviene hacerse al menos estas preguntas:
- 📋 ¿Cuánto tiempo dedica hoy la explotación a tareas administrativas que se repiten cada campaña —Solicitud Única, registros de tratamientos, notificaciones de movimientos— y cuánto de ese tiempo se perdería menos si los datos estuvieran ya ordenados de un año para otro?
- ⚠️ ¿Qué conectividad real hay en la explotación, no solo en la zona en general? Una herramienta pensada para usarse también sin conexión constante no es un detalle menor en una granja con cobertura irregular.
- ✅ ¿Quién de la explotación va a introducir los datos y con qué frecuencia? La respuesta a esta pregunta determina más el resultado final que la propia herramienta elegida.
- 📋 ¿Hay alguna obligación normativa concreta —bioseguridad, cuaderno de campo, registro de tratamientos— que la explotación esté cumpliendo todavía con papel y que ya tenga fecha de exigencia real?
Perspectiva de sector
El dato que probablemente defina los próximos años no es el 98% de explotaciones con alguna herramienta digital, sino la brecha que queda por cerrar entre tener tecnología y tener gestión: la que separa monitorizar la alimentación (el 50% ya lo hace) de vigilar el bienestar animal (solo el 30%), o la que separa tomar datos (73,3% en 2024) de tenerlos ordenados y listos para una PAC, una inspección o un cambio de veterinario. Es precisamente ese hueco —entre la herramienta suelta y el sistema que une animales, sanidad, movimientos y PAC en un mismo sitio— el que plataformas como Granxal intentan cubrir. No es la única vía para lograrlo, y como con cualquier cambio de herramienta de trabajo, conviene probarla con los propios datos de la explotación antes de decidir si compensa el salto.
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